The True Story of the Two Little Pig Sisters
Mónica Quilis & Aitana Corcuera
In collaboration with Patricia Sandoval
Once upon a time, in a cozy little pig house, Mommy Pig looked around. There were tons of toys and muddy boots everywhere. Oh dear, there’s not room left in this house. Not even a single snot. It’s time for Penny Pig and Polly Pig to build their own homes. You’re pigs now. It’s time to be independent. We’ll make you proud, Mom. And off they went.
Penny spent her morning playing with the ducks and sharing her lunch with the grumpy goat. Maybe you are the kindest pig I know. Oh, sharing makes the world untastic. But when the sun began to set, Penny remembered what Mommy Pig had said. Build your own house, Penny. And in no time, Penny did it. Oh, home sweet straw home.
Serious and practical straw won’t stop a wolf i’ll build a strong wooden house by sunset her wooden house stood tall and solid it looked her walks always based off how
And the hungry wolf appeared at the edge of the forest starving for bacon and didn’t know what house to try first. Soft and easy or strong and tricky. Decisions, decisions. Little did he know the straw had a secret.
The wolf decided to try first the straw house, but oh, the wolf was allergic to straw. Achoo! His sneezes were so huge that he knocked back into Polly Pig’s wooden house and broke it into two pieces. Gush, Bunker!
After the wolf cries spoke, pigs run back into the straw house. Inside the straw house, they snuggle together feeling safe and warm. I’m glad I took the time to play, help my friends and risk and still manage a cozy straw house.
La Verdadera Historia de las dos Pequeñas Cerditas
Mónica Quilis y Aitana Corcuera
Con la colaboración de Patricia Sandoval
Eras una vez en una acogedora casita de cerditos. Mamá cerdita miró a su alrededor. Había montones de juguetes y botas llenas de barro por todas partes. ¡Ay, cielos! No queda sitio en esta casa, ni para un solo hocico más. Es hora de que Penny y Polly construyan sus propias casas. Ya sois cerditas hechas y derechas. Es hora de ser independientes. ¿Te haremos sentir orgullosa, mamá? Y así se marcharon.
Penny pasó la mañana jugando con los patos y compartiendo su almuerzo con una cabra gruñona. ¡Eres la cerdita más amable que conozco! Compartiendo hace el mundo fantástico. Pero cuando el sol empezó a ponerse, Penny recordó lo que mamá cerdita le había dicho. Construye tu propia casa, Penny. Y en poco tiempo, Penny lo hizo. ¡A dulce hogar de paja!
Polly era seria y práctica. La paja no detendrá a un lobo. Construiré una casa fuerte de madera. Al atardecer, su casa de madera salzaba alta y sólida. Se ve increíble, Polly. El trabajo duro siempre da sus frutos.
Y el lobo, hambriento, aparecía al borde del bosque, muerto de hambre por un poco de tocino, sin saber a qué casa probar primero. ¡Blanda y fácil o fuerte y complicada! ¡Decisiones, decisiones! Pero no sabía que la casa de paja tenía un secreto.
El lobo decidió primero probar la casa de paja, pero el lobo era alérgico a la paja. ¡Achís! Sus estornudos fueron tan fuertes que salió volando hacia la casa de madera de poli y la partió en dos. Crash, bang, crash. Bueno, esa era una forma de resolver los problemas del lobo.
Después del choque del lobo, ambas cerditas corrieron de vuelta a la casa de paja. Dentro se acurrucaron juntas, sintiéndose seguras y calentitas. Me alegra haberme tomado el tiempo para jugar, ayudar a mis amigos, descansar y aún así tener una acogedora casa de paja.
